sábado, 26 de mayo de 2012

Te odio



Odio tu indecisión...
tus negativas por adelantado;
la debilidad de tu corazón,
y las ligaduras que tienen atados
tu alma y tu cuerpo a lo que ya pasó.

Odio que pretendas que atrape en el vuelo
los besos que lanzas como diversión,
odio que escondas tus labios traviesos
y verte gozar mi desesperación.

Odio este deseo que tú me despiertas
y morder mis labios para contenerme,
odio que me hayas cerrado tus puertas
por ese temor que aprendiste a tenerme...

Odio hasta el aroma de tu piel morena
que excita mi mente y me hace soñar,
las lineas perfectas que trazan tus piernas
y el color que usas de lápiz labial.

Odio que despiertes en mí las pasiones,
que me vuelvas loco,
que me hagas gritar.

Y te amo además, por las mismas razones
y te amo y te odio
y te amo a rabiar...

sábado, 12 de mayo de 2012

Con los ojos cerrados




Años habían pasado desde la última vez. 

-No recordaba lo bien que su tierna boca se amolda al contorno de mis labios. Tampoco imaginaba que su frágil cuerpo volvería a temblar entre mis brazos, justo como en  aquellos días

Eso era lo que pensaba él, mientras se fundían en un cálido beso, anhelado hasta la desesperación.

-¿Puedes sentir que mi cuerpo aún recuerda cómo estremecerse de placer cuando me besas así? -pensó ella, pero tampoco dijo nada.

Ninguno de los dos abrió los ojos, pretendiendo que, de esa manera, nadie los vería y que ésas caricias que hacían latir sus corazones con tanta fuerza, serían invisibles para el resto de la gente.

En especial, a los ojos de la mujer de él y del marido de ella.