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martes, 1 de noviembre de 2016

Ella canta




La mañana es fresca
y del pasto sin podar 
se levanta un suave olor 
a lluvia nocturna de septiembre

Las nubes contrastan sobre un manto azul sin matizar
y rayos que cortan las hojas de los sauces
se apoyan como navajas paralelas 
en un piso que humea
El mundo despierta frente a esta mirada incrédula.

Y la descubro a ella 
en medio de un mar de ojos de mujer
sus ojos que sonríen
              que resplandecen

Los ojos a su alrededor 
intentan sonreír también
No saben
No pueden

                      La miro 
y entiendo cosas que desconozco
los conceptos caen sobre mis palmas
tan sólidos
que podría exprimirlos o morderlos

Sus ojos también están llenos de preguntas
Un nuevo ¿por qué? 
Se abre camino /  tímidamente en sus pestañas

Al final del sendero de sus ojos 
su boca me espera

Ella es diferente a todo
es la unidad que encierra todas las cosas
Se mueve entre la multitud 
con su elegante gracia
y templa las cuerdas de sus labios
                                                         Ella canta


lunes, 1 de agosto de 2016

Poesía y poemas



Me despierto. Tras un primer momento de dificultad y enfoque, comienzo a descubrir en mi habitación  las cosas comunes que me rodean. Todo es cotidiano aquí y afuera. Los objetos aquí, los ruidos afuera.

Meto la mano en el bolsillo del pantalón y cae de él una hoja de papel descuidadamente doblada. No recuerdo qué escribí en ella, así que la extiendo para averiguarlo. Las lagunas mentales han sido más frecuentes desde hace dos años. 

Dos palabras, separadas por el operador relacional de diferencia, escritas con un delineador de ojos, me parece. No es mi letra, parece de mujer:


Poema ≠ Poesía


Un poema no es la poesía. La poesía no es igual a un poema. Lo leo tres veces. No entiendo.

Siempre he sido malo con los conceptos. Me visto y la jaqueca me recuerda que me prometí no volver a tomar. No es la primera promesa que rompo y tampoco será la última.

Decido ir a la fuente: preguntarle a un poeta. Conozco uno de verdad: desamparado y sombrío, hundido en la desesperanza, triste como un condenado.

Lo encuentro en el bar de siempre, apoyando los codos sobre la barra. Contempla la espuma de un tarro de cerveza y tararea una canción en inglés de un vídeo que se proyecta en la única pantalla del lugar. Arrastro un banco y me siento junto a él. También pido una cerveza en tarro para mí. Él se da cuenta de mi presencia y me saluda con una ligera inclinación de cabeza. Se acicala la barba entrecana con la mano izquierda, en un gesto que más parece un tic,


–Maestro –digo yo con toda reverencia, –tengo una duda que usted me puede ayudar a resolver: ¿Cuál es la diferencia entre una poesía y un poema?

Me mira con los ojos enrojecidos que he reconocido frente a mi propio espejo, justo a medio camino entre la sobriedad y la embriaguez. Yo he sido esos mismos ojos muchas veces. Demasiadas, tal vez.

–Muy simple: la poesía se encuentra en todas las cosas, el poema es una construcción literaria que nos sirve para enunciar la poesía que se encuentra contenida en todo lo que existe.

Ambos quedamos en silencio. Él vuelve distraídamente la vista a la pantalla que ilumina de manera tenue e intermitente la pared norte del bar y yo doy un largo sorbo a mi cerveza. Me concentro para encontrarle sentido a lo que se acaba de decir y comienzo un soliloquio que no exteriorizo.

Sí, es cierto. La poesía existe en todo lo que puedo percibir: un amanecer, la lluvia de anoche, el olor a pan recién horneado, las despedidas en los aeropuertos, el amor que se aleja de mí por carretera, el sexo indiscriminado y salvaje, el aroma del cabello de una mujer, la luna, la tristeza, el beso de los incautos, de los adolescentes. La poesía existe en el dolor, en la agonía, en la desesperanza e incluso en este tarro de cerveza vacío que pido me llenen una y otra vez. Hay poesía en las lágrimas que me rehúso a liberar, en esta sensación de embriaguez, en la cara sucia de las niñas de la calle, en una copa rota, en mi madre, en los accidentes mortales, en las prostitutas...

Si Antonio Machado encontró poesía en Las Moscas, yo puedo encontrarla también, creo. Quiero creerlo. 

Mis procesos mentales me conducen a pensar otras cosas, que se relacionan y no: ¿Sólo los seres humanos entienden la  poesía y crean poemas? ¿Los otros seres, carecen de esta capacidad? ¿Y si todos los seres –puesto que son poesía en sí mismos–, lo hacen, pero nosotros, en nuestra ignorancia, no podemos entenderlo? ¿Las moscas y los otros insectos son poesía, entonces, ¿escriben poemas?

Me traslado otra vez a uno de esos mundos creados por mi imaginación y descubro a un escarabajo desarrollando un texto poético impresionante. Me pregunto por qué su ritmo, su cadencia y su estilo me parecen tan sublimes. Pronto llego a una respuesta: es obvio, tiene una inspiración, una musa o, dicho de manera más apropiada, una escara-musa...





martes, 14 de febrero de 2012

Gracias


-¿Podrías decir otra cosa que no sea gracias? No sé qué es lo que agradeces...
-Yo me entiendo...



Gracias.

Sin importar el nombre 
que en algún momento te haya dado:
Princesa, Muñeca o Golondrina; 
Walkyria, Lilith, Eva o Astarté.

Por los besos prodigados sin medida,
por las manos que me acariciaron tantas veces, 
a escondidas,
y por las noches de sexo que jamás conté.

Gracias por la risa, por las flores, 
por las miradas llenas de complicidad.


Gracias por el odio, los rencores, 
por perdonarme tantas veces tu infelicidad...

Gracias... por el bien y por el mal...
por el amor y por el odio que, 
a final de cuentas, 
brotan del mismo manantial...


sábado, 3 de septiembre de 2011

He perdido el corazón

[...]
Los amorosos andan como locos
porque están solos, solos, solos, 
entregándose, dándose a cada rato, 
llorando porque no salvan al amor.
Les preocupa el amor. Los amorosos
viven al día, no pueden hacer más, no saben.
[...]
Les llega a veces un olor a tierra recién nacida, 
a mujeres que duermen con la mano en el sexo, complacidas,
a arroyos de agua tierna y a cocinas. 
Los amorosos se ponen a cantar entre labios 
una canción no aprendida.
Y se van llorando, llorando
la hermosa vida.


Los amorosos. [Fragmento]. Jaime Sabines.




Han pasado diez minutos desde que subí al bus que correrá la ciudad durante media hora más, antes de llevarme a mi destino. Me entretengo en observar jóvenes hermosas e imaginando historias para ellas y para cada personaje que camina por las aceras: El payaso, el agente de tránsito, la viejecita de cabellos blancos, la prostituta de la esquina...

Mi transporte se detiene y veo a dos chicos subir. Él es alto y espigado y ella tiene una cabellera lacia que cae esplendorosamente sobre su espalda como una cascada. Una pareja de adolescentes enamorados, lo sé. Lo deduzco por la manera  en que se devoran con la mirada.

Me veo forzado a sonreír, a recordarme en circunstancias similares, amando con los ojos y las manos, con los labios y los sueños. Hubo un tiempo en que circunstancias idénticas provocaban en mí -debo aceptarlo-, cierto sentimiento de envida.

En aquellos lejanos días, pensar en Los amorosos de Sabines resultaba irreprimible al contemplar la escena.

Es impactante notar de súbito que, desde hace años, las descaradas muestras de cariño que los otros amorosos se prodigan frente a mí, ya no mueven ninguna de mis fibras. Tal descubrimiento me hace sonreír asombrado y satisfecho: he dejado de sentir y de añorar.

Ahora me doy cuenta que, en algún punto del camino, he perdido el corazón...





sábado, 19 de febrero de 2011

Adán y Eva


Hacía frío. Era ese momento de la mañana cuando la transición entre la noche y el día hace descender la temperatura. Adán despertó.

Eva dormía a su lado, sus pequeños senos desnudos se mecían al compás de su respiración. Adán sonrió ante la contemplación de esa imagen, de ese mar en calma. Pensó en cómo era posible que la tormenta que vivía en el corazón de su compañera le permitiera ser tan apacible y dulce en ese momento. Los labios entreabiertos y el largo cabello despeinado le daban un aspecto salvajemente tierno. Adán estaba sorprendido y maravillado y volvio a sonreir. 

Toda ella era absolutamente contradictoria. Ella. Eva...





ADÁN Y EVA* (Fragmento)



I

-Estábamos en el paraíso. En el paraíso no ocurre nunca nada. No nos conocíamos. Eva, levántate.
-Tengo amor, sueño, hambre. ¿Amaneció?
-Es de día, pero aún hay estrellas. El sol viene de lejos hacia nosotros y empiezan a galopar los árboles. Escucha.
-Yo quiero morder tu quijada.Ven. Estoy desnuda, macerada, y huelo a ti.

Adán fue hacia ella y la tomó. Y parecía que los dos se habían metido en un río muy ancho, y que jugaban con el agua hasta el cuello, y reían, mientras pequeños peces equivocados les mordían las piernas.



IV

Ayer estuve observando a los animales y me puse a pensar en ti. Las  hembras son  más tersas, más suaves y más dañinas. Antes de entregarse maltratan al macho, o huyen, se defienden. ¿Por qué? Te he visto a ti también, como las palomas, enardeciéndote cuando yo estoy tranquilo. ¿Es que tu sangre y la mía se encienden a diferentes horas?
Ahora que estás dormida debías responderme. Tu respiración es tranquila y tienes el rostro desatado y los labios abiertos. Podrías decirlo todo sin aflicción, sin risas. ¿Es que somos distintos? ¿No te hicieron, pues, de mi costado, no me dueles?
Cuando estoy en ti, cuando me hago pequeño y me abrazas y me envuelves y te cierras como la flor con el insecto, sé algo, sabemos algo. La hembra siempre es más grande, de algún modo.
Nosotros nos salvamos de la muerte. ¿Por qué? Todas las noches nos salvamos. Quedamos juntos, en nuestros brazos, y yo empiezo a crecer como el día.
Algo he de andar buscando en ti, algo mío que tú eres y que no has de darme nunca.
¿Por qué nos separaron? Me haces falta para andar, para ver, como un tercer ojo, como otro pie que sólo yo sé que tuve.



VII

-¿Qué es el canto de los pájaros Adán?
-Son los pájaros mismos que se hacen aire. Cantar es derramarse en gotas de aire, en hilos de aire, temblar.
-Entonces los pájaros están maduros y se les cae la garganta en hojas, y sus hojas son suaves, penetrantes, a veces rápidas. ¿Por qué?, ¿por qué no estoy madura yo?
-Cuando estés madura te vas a desprender de ti misma, y lo que seas de fruta se alegrará, y lo que seas de rama quedará temblando. Entonces lo sabrás. El sol no te ha penetrado como al día, estás amaneciendo.
-Yo quiero cantar. Tengo un aire apretado, un aire de pájaro y de mi. Yo voy a cantar.
-Tú estás cantando siempre sin darte cuenta. Eres igual que el agua. Tampoco las piedras se dan cuenta, y su cal silenciosa se reúne y canta silenciosamente.






*Jaime Sabines (1952)

sábado, 20 de febrero de 2010

Paradójico


Si me quedo callado,
no pienses
que me haya quedado sin palabras;
recuerda que dice más, en un instante,
la intensidad de un cruce de miradas.


Si me tomas del brazo
y me sonríes,
yo no te pensaré cansada.
A la sombra del árbol,
y a mi lado,
te sentirás segura, protegida...
y no te asustará ya nada.


Si te muerdo los labios...
Sí.
Adivinas...
Es que muero por besar tu espalda...


miércoles, 30 de diciembre de 2009

Brindemos




Se fue el año y, como todos los anteriores, tuvo cosas buenas, cosas malas... Y cosas excelentes.

Yo soy de la idea de que uno no debe estancarse en ver cuántos fracasos tuvo en el año, sino recapitular que fue lo bueno que aprendiste de ellos.

Y es que, amigos míos, no hay situación negativa que no venga con algo positivo de propina. Y este año debió tener bastantes: entre nuevas amistades, personas interesantes, recompensas personales o profesionales... El chiste es saber buscar. Ser optimista.

Tengo la firme creencia de que, si Dios existe, el único mandamiento que escribió con su índice de fuego es: A ver humanito pendejo, ocúpate de ser feliz sin estar chingando a los demás y a mi... a mi déjame en paz, que para eso te di dos manos, cerebro y la creación entera para que te alimentes de ella...

Así de simple.

El tiempo se va muy rápido. Hoy somos un día más viejos que ayer y nada nos garantiza que vamos a amanecer mañana, ¿verdad? ¿Por qué amargarse entonces? ¿Por qué depender de lo que dicen los demás para considerarte feliz?

Disfrutar cada momento como si fuera el último día de tu vida... eso tiene más sentido.

¿Hace cuánto que no ríes a carcajadas? ¿Que no disfrutas el maravillos aroma de una rosa que no ha sido cortada? ¿Hay algo que siempre has querido hacer y que por falta de tiempo sigues posponiendo?

Mi propuesta es esta:

Haz tu trabajo con alegría.
Ignora a los envidiosos.
Ríe escandalosamente.
Dile a las personas que amas que las amas.
Mójate en la lluvia.
Ve la película que nunca has visto y te mueres por ver.
Ten una cita a ciegas.
Disfruta un buen café.
Conversa con esa persona especial hasta el amanecer.
Haz el amor.
Baila.
Come tu comida favorita.
Escribe un poema.
Canta al oido de alguien que te importe.
Llora.
Rompe algunas reglas.
Contempla el atardecer.
Besa hasta que te duelan los labios.
Abraza a tus amigos.
Acuéstate sobre el césped.
Emborráchate alguna vez.
Enamórate.
Ve las estrellas.
Grita (a media calle o en el estadio, da igual. Sólo házlo).
Contempla la luna.
Sé feliz.

Hazlo pronto, porque asi como este año termina, un día se terminarán tus créditos en este videojuego que llamamos vida. Y entonces si, no quiero que te arrepientas.

Y claro, ¡brindemos! Siempre hay buenas razones para brindar:

Salud por los perros
y por los salmones,
por los que en botellas plantamos canciones,
por los que reciben en algunas noches
racimos de besos, putazos y flores.

Salud por los granos,
por las espinillas
y por los zancudos que enamoran focos,
por los subeybajas, las resbaladillas,
porque las lolitas nos prefieren locos.

Salud por las que aún no llegan a casa,
salud porque pasen la noche conmigo,
salud por ElPerro que sigue matando
mis neuronas muertas con copas de vino.

Porque llegue el sol bebiendo cerveza
y bese a la luna, labios de cereza,
por los clandestinos,
por los agujeros,
por las contorsionistas
no profesionales de asientos traseros.

[...]

Salud por lo que tú ya pienses de mi,
salud esta noche y tal vez no sea cierto,
salud porque yo no vivo sin tí...
Y porque siga la fiesta después del concierto.

[Fragmento de la canción Hoy salud... mañana también, del maestro Armando Palomas, Álbum Canciones del estribo (Sobrio), 2007]

Y, pues... Ya encarrerado el ratón, chingue su madre el gato... ¡SALUD!


viernes, 7 de agosto de 2009

2009, dedicado a Sabines...


Recuerdo que un día le recomendé a la florecita que leyera a Jaime Sabines, y cuando le comenté que eran poemas ya no le agradó tanto la idea. Pues bien, para ella y para todos los que no conocieron a este chiapaneco, les dejó uno de sus poemas, uno de los que más me gustan. Uno de los que mejor saben con tequila...


ENTRESUELO


Un ropero, un espejo, una silla,
ninguna estrella, mi cuarto, una ventana,
la noche como siempre, y yo sin hambre,
con un chicle y un sueño, una esperanza.
Hay muchos hombres fuera, en todas partes,
y más allá la niebla, la mañana.
Hay árboles helados, tierra seca,
peces fijos idénticos al agua,
nidos durmiendo bajo tibias palomas.
Aquí, no hay una mujer, me falta.
Mi corazón desde hace días quiere hincarse
bajo alguna caricia, una palabra.
Es áspera la noche. Contra muros, la sombra
lenta como los muertos, se arrastra.
Esa mujer y yo estuvimos pegados con agua.
Su piel sobre mis huesos
y mis ojos dentro de su mirada.
Nos hemos muerto muchas veces
al pie del alba.
Recuerdo que recuerdo su nombre,
sus labios, su transparente falda.
Tiene los pechos dulces, y de un lugar
a otro de su cuerpo hay una gran distancia:
de pezón a pezón cien labios y una hora,
de pupila a pupila un corazón, dos lágrimas.
Yo la quiero hasta el fondo de todos los abismos,
hasta el último vuelo de la última ala.
cuando la carne toda no sea carne, ni el alma
sea alma.
Es preciso querer. Yo ya lo sé. La quiero.
¡Es tan dura, tan tibia, tan clara!


Esta noche me falta.
Sube un violín desde la calle hasta mi cama.
Ayer miré dos niños que ante un escaparate
de maniquíes desnudos se peinaban.
El silbato del tren me preocupó tres años,
hoy sé que es una máquina.
Ningún amor mejor que el de todos los días
a cada cosa, en cada instante, alta
la sangre iluminada.


Desamparada sangre, noche blanda,
tabaco del insomnio, triste cama.


Yo me voy a otra parte.
Y me llevo mi mano que tanto escribe y habla.


[Jaime Sabines. Recuento de Poemas]



Tú... Tú ya sabes por qué me gusta...

¡Salud!




lunes, 13 de abril de 2009

Soñé que teníamos alas...

Para ti...

Soñé que teníamos alas.

Tomaba tu cintura entre mis garras
para llevarte a una isla desierta.

Besaba el mármol de tus manos,
mordía la vida de tu ardiente cuello.

Bebimos nuestra sangre gota a gota
hasta vaciar del todo nuestros cuerpos.

Soñé que nacíamos libres
para amarnos sin tenernos miedo.

Y que el día se tornaba noche
y que el temor se transformaba en beso
y que los besos nos volvían más fuertes
para romper el invernal silencio.

Soñé que teníamos alas
y que volábamos por aquél cielo

que en el horizonte nos volvíamos nada...
para volver a renacer del fuego.



[Yo. Abril 13, 2009]

sábado, 21 de marzo de 2009

¿Quién te enseñó a mentir?


¿Quién te enseñó a mentir?
Me gustaría saberlo.

¿Quíen te dijo que mentir era una opción en la vida?

Quisiera descubrir ahora a la persona o personas
que te dijeron tu primer mentira.

Quizá cuando fuiste niña
te engañaron,
te mintieron,
te dijeron que tu gato muerto
simplemente dormía.

Nuestros padres nos mintieron.
Todos mienten.
Tú mentías.

¿Qué de lo dicho era cierto?
Todo en la vida es falsía.

Nuestros sueños,
nuestros planes,
besos,
abrazos,
caricias...

Lo único que nunca miente,
en tus labios:

Tu sonrisa.

[Yo.2007]