miércoles, 8 de abril de 2009

El Evangelio, según San Borracho


En aquellos días, se casó un tipo que iba con nosotros en la escuela. No recuerdo su nombre, pero siempre le habíamos dicho El Carnal. Así que, desde que nos enteramos de su inminente suicidio, hacíamos alusión a su bodorrio como Las Bodas del Carnal.

Sucedió pues que llegó la fecha tan esperada. Y, contrario a mis costumbres fui a la ceremonia religiosa. Aunque, fiel a mis costumbres, llegué tarde. A la pura bendición. Literalmente.

Luego fue la pachanga, en un salón del barrio, donde los invitados estábamos aglutinados [Es decir, de tan pequeño el espacio y tanta gente, nos encontrábamos glúteo con glúteo, imposibilitados de movernos un centímetro sin golpear al vecino].

Claro que eso era lo de menos, mientras siguiera corriendo el alcohol. Pero de tanta gente que éramos, se acabó el tequila. Pensándolo bien, nos acabamos el tequila que era para la fiesta.

Como en cualquier fiesta de barriada, no faltó la señora metiche que empezó a murmurar que cómo podía suceder eso en la fiesta... ¿Qué iban a decir los Núñez de la Corcuera?

En esas estábamos cuando Doña Mary, le habló al Mesías [Alias el gurú, alias el hippie, alias el Peace & Love].

-Chucho, hijo... Se acabó el pisto.
-¿Qué puedo hacer yo, madre? Me gasté mis últimos cincuenta en el six que compramos para llegar entonados a la fiesta.
-Lo que puedas, mi niño. Yo confío en ti.

Cabe mencionar que el Chuy siempra andaba vestido en la onda hippie: El cabello largo y una camisota de manta que parecía túnica. Hablaba como salido de una película gringa pirata doblada al español. Era de los más altos de la banda, así que, imponía autoridad. Hizo a un lado a su entonces novia, la Magdalena -una mami muy sabrosa, por cierto- y nos dijo:

-Carnales, banda, queridos amigos. Ha sucedido algo que no debía suceder. No en una celebración como esta. No en Las Bodas del Carnal: Nos hemos quedado sin chupe...
-¡No mames! -Respondimos todos en coro.
-¿Y qué vamos a hacer?
-En estos casos, hay pocas opciones, pero he aquí lo que yo propongo: Consíganse unos garrafones de Santorini, que alguien se lance por unas bolsitas de Kool-aid o de Tang, azúcar, y traigan las botellas a medio terminar de la pedacera de hace ocho días.
-Pero eso era puro charanda...
-¡Mucho mejor! Apurad, que es una emergencia...

No sé si lo he mencionado, pero el Chucho siempre ha tenido muy buena mano para la mezcla y esa agua loca le quedó fenomenal.

Sobra contar que al dia siguiente no recordábamos ni nuestro nombre y que la cruda me duró tres días completos. Es lo más cercano que he visto a la conversión de agua en vino. No me lo crean a mi, pero juraría que ese día hasta ángeles andaba viendo.

Lo bueno fue que sobrevivimos... Y que no nos quedamos ciegos.

¡Demos gracias al Chuy!

¿Cuándo es la próxima?


¡Salud!

3 comentarios:

  1. jajajajjajajajajajja

    y que fue del pobre carnal¿?

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  2. ¿El carnal? No recuerdo :S Mi mente sólo registró hasta el momento en que iban a empezar a servir el pastel de 15 pisos tan característico en esas celebraciones...

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  3. Soy un hereje, lo sé. Pero no me importa, jejeje...

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